Con sólo un ligero descenso global del número de empresas, pues algunos talleres han cerrado, pero otros se han abierto o una nueva generación ha tomado el relevo en el taller, hemos sido capaces de aumentar nuestra tasa de Valor Añadido.
Recientes estudios que hemos realizado en el Gremi a partir de fuentes acreditadas, y sobre todo por nuestras observaciones del trato diario con los talleres agremiados, confirman con datos específicos esta realidad.
Apoyándose en cifras del Instituto Nacional de Estadística, nuestra Tasa de Valor Añadido en los talleres, que refleja la capacidad de generación de renta por unidad de servicio, ha pasado del 35,56% en 2007 al 36,73% en 2009, es decir un aumento del 3,27% en plena crisis, y en ese mismo periodo el total de talleres de España ha bajado sólo un 1,66%.
Pero aunque este panorama pueda parecer esperanzador, nos enfrentamos a un reto de competencia y competitividad cuya superación nos ha de ayudar en la consolidación de nuestro avance, dónde la clave es el incremento de la PRODUCTIVIDAD.
En efecto, también los mencionados estudios y observaciones de la práctica sobre el terreno, nos han puesto sobre la pista de cómo para abrirnos este camino al futuro.
La productividad evalúa la capacidad de un sistema de trabajo para prestar los servicios que son demandados y a la vez el grado en que se aprovechan los recursos utilizados. Según la Organización Internacional de Trabajo, la Productividad es la relación entre la producción obtenida y los recursos utilizados para obtenerla.
Mayor productividad con los mismos recursos o bien produciendo los mismos servicios, proporciona una mayor rentabilidad para la empresa.
El camino principal para que un negocio pueda crecer y aumentar su rentabilidad es aumentando su productividad, y el instrumento fundamental que origina una mayor productividad es la utilización de métodos y el estudio de tiempos.
La productividad va relacionada con la mejora continua del sistema de gestión de la calidad con el objetivo de prevenir las disfunciones internas y los defectos del producto o servicio y así mejorar los estándares de control en la empresa.
Por ello, el Sistema de gestión de la calidad de la empresa trata siempre de aumentar la productividad.
Si se mejoran los estándares, entonces se ahorran recursos, lo que se traduce en el aumento de la rentabilidad.
El secreto de la productividad reside en la actitud de la mente, buscando innovar continuamente todo lo que se hace con la convicción de que hoy uno puede hacer las cosas mejor que ayer y mañana mejor que hoy, especialmente en:
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