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Servicios para el taller
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La historia del Gremi
Nacimiento
El 29 de agosto de 1944, a las 6 de la tarde, se reunían un grupo de industriales dedicados a la reparación de automóviles en la sala de juntas del Sindicato Provincial del Metal en Barcelona. Eran tan solo 33 personas y el motivo era la constitución de la junta provisional que iba a organizar el Gremio de Talleres de Reparación de Automóviles. Una semana más tarde se reunían por primera vez la junta provisional del Gremio con el objetivo de recoger 100 pesetas de cada uno de sus miembros para hacer frente a los primeros gastos, entre ellos, tramitar la información a los 221 industriales del ramo que figuraban en el censo.
1944-1965: Primeros pasos
En los años cuarenta, años de posguerra, de dificultades y, sobre todo, de escasez, fueron también especialmente duros para la actividad profesional de los talleres de reparación de automóviles. Entre el bloqueo internacional a España y las pretensiones del Gobierno de autoabastecimiento, la falta de recambios y suministros de todo tipo era alarmante. La producción española de recambios, de poca calidad y poco diversificada, era totalmente insuficiente. En 1946, la situación se agrava cuando una comisión formada por fabricantes españoles de recambios e importadores deciden que sólo se aprueba la importación de seis artículos, sobre un catálogo de 168 posibles. El Gremio reclama que se autorice la importación de 36 en total y pide voz y voto en dicha comisión de importaciones. De aquel episodio quedó escrito el comentario del representante de los fabricantes de recambios, que "comprendía el calvario que ha de representar para un taller el hecho de no encontrar las piezas adecuadas para trabajar". Es precisamente con los fabricantes españoles de recambios que el Gremio establece sus primeros tratos de colaboración.

Anuncio de aquellos años 40
Un mercado precario

El parque móvil era muy pequeño en aquellos años de posguerra.
Aquel primer Gremio se fue abriendo paso en un país que llevaba en el bolsillo la cartilla de racionamiento. El automóvil de uso particular era un lujo para minorías y todavía no se consideraba un bien de primera necesidad. La demanda principal para los talleres eran los vehículos de transporte de mercancías y de uso industrial, que formaban un parque cada vez más viejo, dada la falta de recambios, la escasa oferta industrial autóctona y las restricciones de la importaciones.

En estas circunstancias, el papel social de los talleres llegó a ser cada vez más importante. Y resultó incluso decisivo cuando empezó, ya en los años cincuenta y sesenta, la recuperación de la economía. Detrás quedaban las actividades e iniciativas, a menudo arriesgadas, de los que creían en el movimiento asociativo para mejorar su circunstancia, después de una guerra que marcó durante largos años al pueblo español.

La irrupción social del automóvil
El inicio de los años cincuenta marcó un cambio importante en las expectativas del país. La visita del presidente norteamericao Eisenhower a España simbolizó el final del aislamiento internacional del régimen. La economía empezó a funcionar al amparo de unos gobernantes que necesitaban dejar atrás el clima de posguerra y de una población con ansias de prosperidad. Es en este contexto cuando surge la moderna industria automovilística. En primavera de 1950 nacía la SEAT y empezaban a construirse sus primeras instalaciones en la Zona Franca de Barcelona. Más tarde, Renault se instalaba en Valladolid y Citroën en Vigo. En pocos años, aquellas factorías empezaron a producir vehículos cada vez menos elitistas. El automóvil, ya en los cincuenta, deja de ser un elemento de lujo para minorías muy reducidas y empieza a ser un bien al alcance de la clase media emergente. En cuatro años (de 1953 a 1957), SEAT pasó de fabricar los aparatosos 1400 a lanzar al mercado el símbolo del utilitario: el "600". Y prácticamente al mismo tiempo, Citroën producía los primeros "2 CV" y Renault pasaba del "4/4" al "Ondine". Eran auténticos coches que harían pasar a la historia los "Biscúter" y los "Isetta". Aquellos años constituyeron una verdadera revolución industrial en España. Con la aparición del sector del automóvil y con todas las industrias auxiliares que se vinculan a dicho sector, también el mundo del taller da el gran salto, salto que aumentará en la década siguiente. Si generaciones enteras de conductores pusieron por primera vez las manos al volante de un coche en alguno de aquellos modelos, también generaciones enteras de mecánicos han fraguado su experiencia manipulando aquellos sencillos motores y aquellos mecanismos que permitían substituir la falta de modelos y opciones disponibles por la imaginación y la habilidad a la hora de añadir o modificar elementos del motor, la carrocería, la suspensión, los frenos o las ruedas. La motorización en España era ya un hecho irreversible. A principios de los años sesenta aparecen los primeros periodistas y las primeras publicaciones especializadas, como la revista decana en el ramo. Automovilismo en España.

Seat 1400


Isetta


Biscúter

Anuncios de los años 50 y 60

Vida asociativa y vertebración
El Gremio, durante aquella época, no solo respondía a la necesidad de los industriales del sector de la reparación de automóviles de reunirse para una mayor defensa de sus intereses, sino que tenía que contribuir además, a la futura vertebración de la sociedad. El debate interno acerca de la problemática del sector y la necesidad de difundir e intercambiar información propician la dinamización del Gremio, y así en 1948 se establece enviar mensualmente una circular a los agremiados con información general. Al año siguiente empieza la primera en cuanto a la edición de publicaciones y junto con el Gremio de Garajes crean la revista “Garajes, talleres y estaciones de servicio”.

Al final de ese periodo se observa una cierta prosperidad, los coches van llenando las calles y el Gremio da un salto para adaptarse a la nueva época: en 1965 cambia su sede social y desde la Rambla Catalunya se traslada a la Plaza Letamendi. Poco a poco, la institución va adquiriendo vida propia, genera acciones y logra ventajas sociales para sus agremiados que va determinando una mayor consistencia del grupo y se convierte en un punto de referencia para todo el colectivo, que va más lejos del aspecto estrictamente profesional, como la organización en 1950 de la “trobada de Sant Crisòfol” que se convierte en una tradición que perdura hasta nuestros días.


Sant Cristòfol

Primera publicación del Gremio

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1965-1977: Entre el crecimiento y las crisis

SIMCA 1000
En estos años se produce una mejora en el nivel de vida, hay un importante desarrollo económico y la voluntad del país de ponerse al día tiene un protagonista: el automóvil, que pronto se convertirá en la síntesis de una forma de vida. El índice de matriculaciones se dispara entre los años 60 y 70, y los talleres proliferaban desordenadamente ante el aumento de la demanda. Al final de ese periodo histórico, surge la crisis del petróleo que repercute muy negativamente en la economía y dan comienzo las importantes transformaciones políticas que llevan al país a tiempos de inquietud y de esperanza.
Calidad y profesionalidad
A principios de los 70 se produce la crisis del petróleo, menos combustible y más caro, los procesos productivos disparan sus costes y los países occidentales sufren la peor crisis económica de su historia. Había que moderar el consumo y esta necesidad social alcanza a los automovilistas, el Gremio recomienda a los agremiados que aconsejen a sus clientes hacer revisiones que afecten al consumo: compresión y puesta a punto, bujías, válvulas, neumáticos y que consideren el buen rendimiento que pueden tener de su vehículo con una conducción más regular y menos agresiva.

Camiones SAVA de 1962

Publicaciones del Gremio durante los años 60

1977-2004: Los retos de la modernización
Al mismo ritmo que latía el país, el Gremio realiza una transición a un mundo que se moderniza, progresa y se transforma. Los estatutos de 1977 representan un hito decisivo: la adaptación a los principio democráticos y la libertad sindical. Aquella etapa de gran efervescencia en todos los ámbitos afectó también al Gremio, que iba en busca de su propia identidad y en busca, también, de una mejor adecuación a las realidades complejas de la sociedad. Los nuevos estatutos fueron el catalizador de la modernización del Gremio hacia una entidad de formación y servicios.
Expansión y Desarrollo
A medida que evoluciona el sector y la complejidad de todo cuanto le rodea, como la orientación en el mercado, las leyes o el imparable desarrollo tecnológico, se crean nuevas necesidades y retos que el Gremio tiene que afrontar. Las nuevas tecnologías con la informática a la cabeza se han impuesto. Se multiplican las circulares, se crean nuevos medios de información: InforGremi, Diagnosis y Reparación, GremInforma, Boletines electrónicos y la presencia en Internet se hace realidad con una web. Se establecen convenios de reconocimiento mutuo y colaboración con empresas que van desde las aseguradoras, donde las relaciones no siempre fueron fáciles, hasta entidades bancarias o de comunicaciones, centros formativos, empresas de equipamiento, etc., todo ello con el propósito de poder proporcionar a sus agremiados el mejor servicio, dentro de su tradicional espíritu nacido en sus orígenes: trabajar en beneficio de todos y cada uno de sus afiliados.

Diferentes cabeceras utilizadas por el Gremio como medio de comunicación en prensa o boletines con información de circulares

Evolución de la placa y logotipos